Antártica | RELATO GRÁFICO

El mar de Drake, el guardián

El guardián Drake

Para resguardar la integridad antártica, la protege el mar más impetuoso del planeta. Circulan a su alrededor corrientes frías que se esparcen por el mundo bajando la temperatura. 

El mar de Drake tiene la llamada Corriente Circumpolar Antártica. Se trata de una fortísima combinación de vientos y flujos de agua que giran en el sentido de las manecillas del reloj. Estos fenómenos aíslan a la Antártica y, por otra parte, enfrían el oeste de Sudamérica hasta el Perú. La corriente del Drake avanza de oeste a este a medio metro por segundo en superficie, y dado la relativa estrechez en el Paso de Drake, es una de las mayores correntadas del planeta. 

Uno de los efectos del Drake es la corriente fría de Humboldt. Cómo sabemos, esta tiene una enorme influencia en nuestra geografía. La bajísima pluviometría del desierto de Atacama, por ejemplo, es un efecto lejano de esta corriente.

Las entrañas del Drake

Bajo la superficie helada, las cosas no son mucho mejor. El mar de Drake, que rodea al continente, tiene masas de agua de distintos grados de salinidad y dirección. En el nivel intermedio, la corriente cálida del Pacífico va carcomiendo la capa de hielo que flota en el agua.  

Un amasijo de corrientes submarinas se oculta bajo el mar de Drake. Corrientes que van y vuelven entre la Antártica y el Pacífico. Cuando los flujos calientes del Pacífico se encuentran con el hielo, lo van socavando. De este modo, la criósfera —el componente de agua congelada de la tierra— se adelgaza progresivamente y va aumentando el nivel del mar.

Bibliografía