Antártica | RELATO GRÁFICO

El calentamiento en el Polo

La causa

En los últimos dos millones y medio de años, la Antártica se ha visto sometida a bruscos cambios de temperatura, que corresponden a las eras glaciales y a sus ciclos de alzas de temperatura llamadas interglaciales.

La variación del clima ocurre por las modificaciones de la órbita de la Tierra en torno al Sol. Los distintos periodos, cálidos y fríos, tienen una duración de unos cien mil años cada uno.  

Entre una era y otra, la variación parece muy menor: apenas cinco grados en la media. Pero estos cambios, en apariencia leves, traen enormes consecuencias en el paisaje planetario.

El efecto invernadero

Hoy estamos viviendo este fenómeno climático. Desde la Revolución Industrial, la temperatura del orbe ha subido algo más de un grado. Esta brusca alza indica que estamos frente a una interglaciación.

Sabemos que esta variación ha sido acicateada por la acción humana. Aceleran este fenómeno las emisiones que produce la quema de combustibles fósiles que arroja al aire dióxido de carbono, metano y otros gases contaminantes. 

El conjunto de estos elementos químicos, dispersos por el aire, hace más gruesa la capa atmosférica, lo que impide que la radiación solar salga fuera de ella.

Es el llamado “efecto invernadero”, que provoca el aumento de calor del globo terráqueo. 

El efecto en los Polos

El calentamiento del que estamos siendo testigos es una sentencia para nuestro planeta. Pero más que a cualquier otro lugar del globo, afecta a la Antártica. Y en una especie de ley de reciprocidad, lo que le ocurre a ella, repercute de forma inevitable en el resto de la Tierra.

En otros continentes, el cambio climático puede producir transformaciones dramáticas en la agricultura o tener efectos en la migración de las poblaciones. Pero la conservación del hielo en el llamado último continente es un asunto de vida o muerte para el planeta. El calor provoca deshielos y esto aumenta el nivel de agua de los mares. No se tiene certeza de cuánto puede alzarse el nivel de los mares con los deshielos antárticos. En todo caso, es una cifra de decenas de metros, lo que provocaría un efecto en las ciudades costeras difícil de estimar.

El nivel del mar

Hace poco más de 120 mil años, cuando la temperatura de la tierra era ligeramente superior a la actual, los niveles del mar eran aproximadamente siete metros más elevados que los actuales.

De repetirse este fenómeno de calentamiento, el nivel del mar subiría en los mismos siete metros, lo que obligaría a millones de personas a mudarse de las costas, buscando tierras seguras.  Significaría un descalabro difícil de imaginar. 

La acción humana

Es necesaria la voluntad del hombre para cuidar la precariedad de la Antártica. Si bien el calentamiento global es un fenómeno que responde a la mecánica del universo, nuestras acciones pueden acelerarlo o mitigarlo.

Un caso esperanzador es el acuerdo que se logró para cuidar la Capa de Ozono. A fines del siglo pasado, se detectó una pérdida gradual, pero inexorable y peligrosa, de la capa que nos protege de la radiación UV. Una rápida reacción global prohibió los gases CFC y permitió, por tanto, una recuperación del ozono. Actualmente hay indicadores alentadores y dentro de cincuenta años se espera que se restablezcan los niveles normales.

Las medidas, cómo reaccionamos

La mayor conciencia del calentamiento global ha permitido adoptar medidas para la conservación del planeta que tienen y tendrán un efecto en la Antártica.

¿Cuáles son esas medidas? Los acuerdos de reducción de gases y de uso del plástico, el fomento de las energías renovables, la plantación de árboles, la implementación de la economía circular, el incremento de las reservas marinas e incluso una modificación en nuestra dieta alimenticia.

Algunas de estas medidas son más efectivas, otras más efectistas, pero no cabe duda que hay una mayor conciencia general del problema.

El dios Janus

Hay quienes sostienen que, dado que el calentamiento y el enfriamiento son ciclos que se repiten ajeno a lo que hagamos, no tiene sentido tomar precauciones.

Esto parecer ir contra el sentido común y la evidencia de lo que estamos viviendo hoy. La obra humana disminuye o acelera el fenómeno. Y por otra parte, debemos tomar medidas para vivir en un mundo con otro clima.

Nuestra generación es posiblemente la primera que se enfrenta tan dramáticamente a su propia obra. El progreso, como el dios Janus, tiene dos caras. Debemos aprender a supeditarlo a la ética y al delicado equilibrio de la naturaleza.

Bibliografía