Geografías | RELATO GRÁFICO

El Aurora o la espera interminable

El loco plan de Shackleton

Como sabemos, el disparatado plan de Ernest Shackleton consistía en cruzar la Antártica caminando. Se trataba de llegar a los 90° del Polo Sur y luego seguir hasta el Mar de Ross para embarcarse ahí y volver a la civilización.

Para esos efectos, se organizó un equipo a bordo del SY Aurora que zarpó desde Nueva Zelanda a recibir a los caminantes. Su misión era asistirlos y llevarlos de regreso.

El Aurora fondeó en el recurrido estrecho de Mc Murdo. Ese lugar había sido el punto inicial de todos los intentos anteriores por alcanzar el Polo Sur. Aún estaba en pie la cabaña Hut Point, que a su tiempo construyera la avanzada del Discovery a cargo del capitán Robert Scott (1902).

La tarea del Aurora

La tarea específica del equipo del Aurora era llevar suministros y dejarlos en depósitos en la ruta que haría Shackleton y los suyos en el tramo final de la gran caminata.

Pero las cosas a bordo del Aurora no fueron mucho mejor que lo sucedido con el Endurance de Shackleton. El Aurora era un ballenero de cuarenta años y muy traqueteado.

Por otra parte, las comandas del “jefe” (Shackleton) sobre lo que la nave debía hacer y dónde refugiarse para la espera, fueron confusas y tardías. A su vez, la oficialidad del Aurora carecía de experiencia en hielo. Nada bueno se auguraba del proyecto.

En el Mc Murdo Sound

El SY Aurora llego al estrecho Mc Murdo en enero de 1915. Tan pronto el barco arribó, un grupo de diez hombres partió en trineo, bajo el mando del capitán Aeneas Mackintosh, a dejar los depósitos de víveres tal cual lo convenido.

A cargo de la nave quedó el primer oficial Joseph Stenhouse, de la British India Steam Navigation Company. Stenhouse tenía 26 años cuando se unió a la expedición. Venía recuperándose de un episodio de depresión. El oficial no tenía experiencia directa en los mares antárticos ni con los problemas que causa el hielo marino.

Le habían llegado órdenes confusas respecto al lugar que debía ocupar como fondeadero durante el invierno. No debemos olvidar que el capitán Scott había permanecido dos años con su barco apresado por el hielo. La elección del lugar era un punto central de la supervivencia.

En marzo de ese año el Aurora estaba fondeado en un lugar supuestamente ideal, pero el furibundo clima antártico echó por la borda los planes.

Como "jamón de sandwich"

A comienzos de mayo, se desató una feroz tormenta que rompió las amarras del Aurora. La nave comenzó a desplazarse, encajada en un enorme témpano flotante, como si fuera el “jamón de un sándwich”.

Stenhouse ordeno echar andar el motor para salir de la presa, pero los mecánicos habían aprovechado la detención para hacerle mantenimiento. Cuando pudieron ponerlo en marcha, ya era tarde. El motor y la hélice eran completamente insuficientes para zafarse del hielo. El Aurora entonces comenzó a desplazarse como parte del bloque de un témpano.

A bordo del barco había dieciocho hombres. En tierra, o en la nieve diré, quedaron diez. Cuatro de ellos eran científicos y seis operarios encargados de dejar los depósitos en la ruta. Dada las continuas tormentas y ventiscas los hombres de tierra advirtieron recién un mes después que el Aurora ya no estaba. La noticia “nos dejó noqueados”, escribió Stenhouse en su diario.

A la deriva

El Aurora estuvo a la deriva encajado en el bloque de hielo durante meses. Los aprietes del pack ice les rompió la antena de comunicación, el timón y los dejó sin anclas. Muchas veces estuvieron a punto a abandonar la nave y vivir en el hielo en una fórmula parecida a lo que le sucedió al Endurance en la última etapa de su agonía.

En febrero del año siguiente, es decir más de un año después, el Aurora logro liberarse de los hielos y levar el velamen por primera vez. Evitaban encender el motor, tanto como se pudiera, para ahorrar carbón.

Nueva Zelanda

La llegada del Aurora en abril de 1916 a Nueva Zelanda causó sensación, pero para los tripulantes, una cierta decepción. Supieron que nada se sabía de la suerte de los del Endurance y que el gobierno estaba renuente a girar fondos para ir a salvar a los que quedaban en la Antártica, pensando que tendrían que hacer lo mismo para rescatar a los del Endurance.

Pero fue la milagrosa aparición del propio Shackleton, en junio de ese año, que hizo que se concentraran los esfuerzos en ir a buscar a los del Mar de Wedell.

¿Estarían vivos?

La autoridad naval neozelandesa reacondicionó el Aurora, pero se negó a que fuera Stenhouse como capitán. Dudaban de su capacidad de mando.

Epílogo

El siguiente enero del año 17, el renovado Aurora llegó al Mc Murdo y recogieron a los siete supervivientes. El capitán Mackintosh y otros dos habían muerto. La historia del Aurora terminaba.

Lo último que se sabe de la nave es que fue vendida para ser usada como barco carbonero. En junio de ese mismo año 1917, zarpó de Nueva Gales del Sur con destino a Chile, pero el barco nunca llegó. En enero del año siguiente, el Lloyd’s en Londres lo reportó como desaparecido.

En 1920, el rey Jorge V condecoró a Joseph Stenhouse como reconocimiento a su servicio a bordo del Aurora.

En 1923, Gladys Mackintosh, la viuda del capitán original del Aurora, se casó con el oficial Stenhouse y tuvieron una hija de nombre Patricia al año siguiente.

Bibliografía